Aprender a estar aquí, con otra persona, sin prisa
En el cuidado de personas mayores, la presencia es tan importante como la técnica.
Cuidar no es solo hacer, es estar.
Vivimos en una sociedad acelerada que también ha llevado la prisa al cuidado.
Rutinas rápidas, decisiones urgentes y poco espacio para la escucha.
Sin embargo, el cuidado consciente comienza cuando el ritmo baja.
Cuidar desde la presencia significa acompañar con atención plena.
Mirar a la persona mayor sin distracciones.
Escuchar sin anticiparse.
Estar disponibles sin invadir.
Cuando una cuidadora cuida desde la presencia, el entorno se calma.
Cuando una familia aprende a estar, el hogar se vuelve seguro.
El cuidado deja de ser una tarea mecánica y se transforma en una relación humana.
No siempre es posible curar.
Pero siempre es posible acompañar con dignidad.
El cuidado de personas mayores necesita tiempo, respeto y conciencia.
Aprender a cuidar es aprender a estar aquí, con otra persona, sin prisa.




