Por qué una cuidadora también necesita ser cuidada
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo solo para ti?
Muchas cuidadoras tardan en responder a esta pregunta. No porque no quieran cuidarse, sino
porque hace mucho tiempo que se acostumbraron a ponerse en último lugar.
Primero está la persona a la que cuidan. Después las responsabilidades. Después las
preocupaciones. Y al final, si queda algo de tiempo y energía, ellas mismas.
Pero llega un momento en el que el cuerpo empieza a pedir ayuda. Aparecen el cansancio, la
tristeza, la irritabilidad y la sensación de estar viviendo en automático.
Yo también lo pensé. Creí que descansar era egoísmo y que parar era abandonar. Hasta que mi
cuerpo me obligó a detenerme.
No podemos servir desde el vacío.
No podemos dar lo que ya no tenemos. No podemos sostener a otros si nos estamos derrumbando
por dentro.
Cuidarte no significa querer menos a la persona que cuidas. Significa entender que tú también eres
importante. Que tu corazón también merece descanso y que tu bienestar también importa.
Porque una cuidadora que se cuida no abandona. Se fortalece. Recupera su energía, su voz y su
vida.
Y desde ahí puede volver a cuidar con más serenidad, más presencia y más amor.
Recuerda:
Cuidarte no es egoísmo. Es responsabilidad y amor.
Con cariño,
Nancy Te Cuida
Raíz firme que sostiene con amor.




