Durante mucho tiempo se habló de la importancia de cuidar a las personas mayores. Y es cierto.
Toda persona merece ser acompañada con amor, respeto y dignidad. Pero hay una pregunta que
pocas veces nos hacemos: ¿Quién cuida a la cuidadora? Detrás de cada persona dependiente
suele haber una mujer que sostiene mucho más de lo que se ve. Una mujer que acompaña,
escucha, está presente y resuelve. Una mujer que también se cansa, también tiene miedo y
también llora. Yo también fui esa mujer. También cuidé. También me olvidé de mí. También me
rompí. Y tuve que aprender algo que cambió mi manera de entender el cuidado: No podemos
servir desde el vacío. Por eso creo en un cuidado más humano. Un cuidado donde la persona
mayor es acompañada con dignidad, pero donde la cuidadora también es mirada, escuchada y
sostenida. Porque cuando una cuidadora descansa, recupera su fuerza. Cuando se siente
comprendida, recupera su esperanza. Cuando aprende a cuidarse, recupera su vida. Y cuando se
fortalece, también transforma la vida de las personas a las que cuida. Porque el cuidado cambia
cuando la cuidadora también se siente cuidada. Recuerda: Tú también importas.
Tu corazón también merece descanso.
Tu vida también merece ser cuidada.
Con cariño,
Nancy Te Cuida
Raíz firme que sostiene con amor.





